Las chicas de la Otan — MANUEL BEAR

Las chicas de la Otan

Un par de alpargatas de fantasía que compró o le regalaron a Jill, a la sazón emperatriz de occidente, será la imagen que guardará nuestra memoria del encuentro guerrero habido en  Madrid estos días, dizque el más importante conocido en el planeta desde la caída del muro de Berlín o quizá desde la conferencia de Yalta, la puja de comparaciones está abierta. Si ampliamos un poco el foco sobre el escenario del encuentro veremos a las nietas de Jill haciendo monerías en tiktok para mostrar a sus amigas, y por ende al mundo entero, lo bien que se lo están pasando, y si nos empeñamos en tener una perspectiva más amplia, veremos a un grupo de mujeres pastoreado por la reina de España admirando obras de arte y jardines, como en una típica excursión de turistas invernales del imserso pero en formato fino y de marca. Un antiguo se preguntaría por qué los guerreros llevan a sus cónyuges a un encuentro de guerra, como si fueran cantineras o barraganas, pero es que la cumbre de la otan no es para hacer la guerra sino para dibujarla y hacer un boceto al que llaman concepto estratégico, un término que parece sacado de una comedia de José Luis Cuerda.

MANUEL BEAR.

Las chicas de la Otan — MANUEL BEAR