RESCATE DE BLOG (4.1.2020)

Ahora hace once años que empecé a publicar este blog. En este tiempo han cambiado muchas cosas, para empezar yo mismo, que soy once años más viejo, y también los blogs que si se leen es de milagro (las estadísticas internas hablan por sí solas), en beneficio de las redes sociales: imágenes, textos mucho más breves, inmediatez de escritura y publicación…

No sé cuántos años de vida me pueden quedar, pero  sí sé el mucho trabajo que tengo pendiente y que requiere todo el tiempo y toda la atención, a una edad en la que la conversación de quién se ha muerto o quién está con un pie en el estribo es algo por demás común.

Un blog –lo mismo que las funestas redes sociales– para un escritor tiene mucho de hacerse publicidad y eso, a cierta edad, resulta más grotesco que otra cosa. A cierta edad, las exhibiciones y los alardes vitales resultan patéticos. No por mucho alborotar vas a conseguir una audiencia que tus libros, digan lo que digan, no te han dado. Ni a ti  ni a otros muchos.  Tú eliges, o el zascandileo o la obra narrativa, ensayística, por no hablar de la lectura que en este estar pendiente de una pantalla sale perjudicada y tú también, te digan lo que te digan… No me creo esa hiperrelación, cuando lo que compruebo es que hasta los mensajes van de capa caída, porque hemos ido dejando por el camino lo que de verdad teníamos  que decirnos.  No parece haber otro horizonte que la pantalla.

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